10 noviembre 2022

Mejorando la seguridad de la obra


    No estamos descubriendo nada nuevo cuando decimos que los robos o depredaciones, en este caso en las obras en construcción, en última instancia, son poco menos que inevitables.
De todos modos tampoco es cuestión de resignarse y "hacércela fácil" a los indignos enemigos del esfuerzo y alérgicos al trabajo.
A estos efectos, todos conocemos varias medidas preventivas posibles, ninguna medianamente efectiva que se distinga por económica y aún así sin la menor garantía de seguridad.  Es decir, sirven "ma non troppo". 
Así, podría desde perimetrarse con malla Sima o similar cuanto menos la zona de la obra en ejecución, que para ser francos suma pero no sirve de mucho a los fines buscados, hasta contratar un servicio de Seguridad o cuanto menos un "sereno dormilón", alternativas estas últimas costosas, no amortizables y con algún riesgo a solucionar en el último caso.
    Es así entonces que para quien vaya a construir por su cuenta la mejor alternativa que hoy se le presenta con el fin de minimizar los robos en obra es la de alquilar un obrador, cuyo costo no resulta prohibitivo y sí más que justificable.  
Y, con mayor razón, también lo es para quienes tengan por oficio la construcción de viviendas, quienes normalmente deciden directamente comprarlos por cuanto, si bien no son económicos, sí resultan bastante seguros y sobre todo reutilizables y por tanto amortizables en el tiempo.  Más allá que, al momento de encargarlos, no deberá escatimarse en perfilería, espesor de chapa y cantidad de soldaduras,  hay algunas medidas complementarias que resulta imprescindible tomar a los fines de reducir la vulnerabilidad del obrador.  En efecto, se debe maximizar la seguridad del sistema de cierre de su portón, de manera tal de lograr que resulte más facil "entrar por el lado de las bisagras".  Para ello, lo más elemental es no poner un candado común sino un buen candado del tipo "perno horizontal", que tiene la virtud de dejar poco o ningún espacio para insertar una pinza para cortar cadenas y candados.  
Como un amigo mío diría: de esas que en algunos barrios podemos encontrar en cada casa, en mayor cantidad que palas para trabajar...   
Pero además de ello, es muy importante colocar en la parte superior e inferior del portón sendos pasadores internos, accionados desde el exterior por una llave larga tipo cruz.
    Y si todo esto no fuera suficiente, hay otra medida de seguridad complemetaria, sobre todo contra aquellos que se les ocurriera atacar el obrador con una amoladora o similar, no excesivamente costosa y también amortizable juntamente con el obrador, cuyo principio es el de tratar de crear un "ambiente insoportable" dentro del mismo.  Para ello, se puede instalar dentro del obrador una caja metálica reforzada y cerrada también con un candado tipo perno horizontal suficientemente protegido, que contenga un sistema de alarma elemental y económico compuesto por la sirena más ruidosa que encontremos (fundamental), una batería, un sensor de movimiento y una plaquetita con la electrónica mínima indispensable, consistente básicamente en un cargador de batería (alimentado desde el exterior) y un controlador para la retención y el reseteo del sistema en caso que llegue a dispararse.  Todo ello dentro de la misma caja reforzada, que deberá tener una zona hecha con una fuerte malla o la misma chapa perforada, donde se ubicarán la sirena y el sensor de movimiento.  Con respecto al sistema de activación/desactivación del sistema de alarma, se podrá hacer de varias maneras sin necesidad de acudir a encarecedores sistemas de controles remotos ni teclados codificados, como por ejemplo dos interruptores accionados por cada uno de los pasadores del portón, conectados en paralelo entre sí, de manera que resulte necesario abrir ambos pasadores para cortar el suministro eléctrico de la alarma.  A su vez estos interruptores deberán conectarse en serie con el tamper del sensor de movimiento para que se produzca automáticamente el disparo del sistema en caso que alguno de sus respectivos cableados fueran cortados de alguna manera sin abrir el portón.
Es de prever que una sirena "bien gritona" disparada dentro de un obrador metálico de unos pocos metros cúbicos resulte suficientemente insoportable, además de poner algo nerviosos a quienes "encuentran las cosas antes que se pierdan", y poner en alerta a algún eventual vecino comedido. 
    Por otro lado, independientemente de lo anterior, es una buena medida prever un sereno uno o dos días cuando se hace la losa y otro par de días cuando se colocan las aberturas. 
    Como medida complementaria, viendo la adicción que los delincuentes tienen por las bolsas de cal y cemento sobre todo, sea para su uso o para venderlas, podríamos al menos complicarles tales intenciones rompiendo las bolsas o vaciándolas en tambores de 200 lt dentro del obrador. 
    No por obvio dejaremos de mencionar finalmente otras medidas elementales de seguridad como son las de realizar los completamientos finales de la vivienda (cableado y colocación de llaves, de mesadas, de griferías y artefactos de baño, etc.) a último momento posible, justo antes de entregarla.




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07 septiembre 2022

Porqué una vivienda chica resulta más costosa que una grande 

Quizás estemos ante un título algo engañoso, pero ya veremos que no tanto...
En efecto, una vivienda de poca superficie necesariamente incluye mucho de lo que tiene una más grande, a saber:
* Aranceles y permisos municipales varios, dependiendo de la localidad.
* Los componentes comunes básicos de lo relativo a Proyecto y Conducción Técnica.
* Conexiones de los servicios de luz, agua y cloaca en caso de existir.
* Para una vivienda unifamiliar promedio, prácticamente la totalidad de las instalaciones de gas, cloaca y agua (tanque de reserva incluido), así como la acometida de la instalación eléctrica (pilar de luz, jabalina, cableado de ingreso, tablero de control, interruptores térmicos y diferencial, etc.).
* La zona más costosa de la vivienda, conocida en la jerga como "zona húmeda": baño y cocina que, además de las instalaciones mencionadas en el punto anterior, incluyen ítems como los revestimientos cerámicos, las griferías, los sanitarios y demás accesorios para el caso del baño.
* Verjas del frente/laterales y veredas de acceso y quizás hasta perimetrales de la vivienda, que normalmente deben formar parte de la misma si se habla de vivienda terminada llave en mano.
* Vereda pública y tapiado perimetral, ítems éstos que normalmente no se tienen en cuenta a la hora de hablar del costo por metro cubierto de una vivienda, pero que resultan muy costosos para quien tarde o temprano los deberá hacer, sobre todo el tapiado del lote, y su costo es el mismo sea grande o chica la vivienda hecha sobre ese terreno.

Todo esto es común y en igual cantidad (y costo) para una vivienda de mucha superficie cubierta que para una de menores pretensiones. 

Ahora bien, cuando se habla del costo de una vivienda en términos comparativos para saber si es cara o barata, el parámetro normalmente utilizado es su costo por metro cuadrado o cubierto.  Y normalmente se hace una comparación con el valor que nos dijo "un arquitecto amigo", o que leímos en alguna parte, de XXX pesos por metro cubierto ($/m2).
Pero esto no es tan así, o al menos nó sin tener en cuenta de cuántos metros cubiertos estamos hablando, en función de lo arriba dicho.  Así, cada metro cubierto de una vivienda de 40 m2 resultará mucho más costoso que el de una de 90 m2, y tanto mayor será la diferencia de valores cuanto mayor sea la superficie con la que estemos comparando la primera.

Otra cosa que hay que saber es que normalmente, cuando en artículos especializados se habla del costo por metro cubierto de una vivienda, seguramente se hace referencia a superficies promedio comprendidas entre los 75 y 90 metros cuadrados, dando por entendido que superficies menores tendrán costos unitarios bastante mayores, y viceversa.

En conclusión, como ocurre con la comparación de cualquier otra cosa, también en este tema siempre se deben comparar peras con peras y manzanas con manzanas, es decir costos entre viviendas de superficies similares, dando por hecho que estamos hablando de también similares terminaciones y/o prestaciones sin, nuevamente, pretender comparar peras con manzanas.

Parece entonces que el título de este artículo no era tan engañoso...



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01 agosto 2022

 Cómo construir una vivienda digna al menor costo posible.

Alguna vez alguien dijo "mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar".  
Es así que, aplicando varias de las optimizaciones mencionadas en la presente Monografía, nació la nueva tipología de vivenda “Econo (D)” de la Línea Euro de las Sucursales Río Tercero y Río Cuarto de Cooperativa de Vivienda Horizonte Ltda., a un precio similar o hasta menor al de una vivienda prefabricada económica entregada en similares condiciones, pero con el "valor" de una sólida vivienda tradicional para toda la vida.   
Y hablando de "similares condiciones" de entrega, cabe resaltar que el precio final de la nueva Econo de Horizonte incluye: veredas perimetrales y de acceso a la vivienda, verjas del frente y laterales, conexión a cloaca (o pozo negro y cámara séptica), Proyecto y Conducción Técnica,  todos los aranceles municipales que corresponden, seguro y aportes previsionales para todos aquellos que trabajan en la obra (profesionales, albañiles, instaladores, pintores, etc.), servicios varios como por ejemplo agua y luz durante el periodo constructivo, etc.   Y hasta, en caso de fallecimiento de un socio de Horizonte que estuviera pagando una vivienda, incluye un seguro de vida que prevé la construcción de esa vivienda a su familia, dando por cancelado el saldo impago.  Ello por no hablar de otras interesantes y, varias de ellas, exclusivas características que incluye el Sistema, como el pago por Libre Aporte, con o sin Lote, sin requisitos de ingreso, financiación a 10/12 años sin intereses, adjudicación inmediata a través de la operatoria Vivienda Inmediata (ingresando a través de un Plan en Transferencia), y de todas las demás conocidas ventajas del Sistema Ahorro Natural de Cooperativa de Vivienda Horizonte Ltda.
 Hecho este paréntesis que creí importante y sobre todo interesante para todos aquellos que no conozcan el Sistema Horizonte, a riesgo de ser reiterativo, recuerdo al lector que este blog está dirigido sobre todo a quienes tienen una disponibilidad económica acotada y, tratando de administrar sus recursos lo mejor posible, prefieren gastar menos en lo innnecesario o superfluo para invertirlo en lo prioritario, es decir en general a la vivienda social, destinada a quienes menos pueden.
Así, puestos a la tarea de diseñar una vivienda lo más económica posible, veamos qué ítems resultan “optimizables” sin que la misma comence a convertirse en inhabitable o fea.  
Para ello aplicaremos varios de los conceptos ya vertidos en el presente blog.

1) Fundación: con Platea de Hormigón Armado. Esto reemplaza a los tradicionales cavado y llenado de cimientos + viga de encadenado inferior + mampostería de fundación + contrapiso + carpeta + capas aisladoras vertical y horizontal, achicando considerablemente los costos. 
Por otro lado, la ejecución de cimientos con Platea hace posible otra importante reducción de costos, descripta en el punto 3).

2) Muros con bloques de cemento “a la vista”, es decir, sin ningún tipo de revoque interior ni exterior, con juntas rehundidas mediante una sencilla herramienta de mano hecha con un trozo de hierro de 12 mm de diámetro por ejemplo lo cual, además de contribuir importantemenbte al sellado hidrófugo de las juntas, le imprimirá al trabajo terminado una agradable impronta rústica. 
Para poder aplicar este importante factor de reducción de costos sin resignar demasiado resultado estético, es condición indispensable realizar la mampostería de elevación con bloques de cemento (y mejor aún si son de buena calidad), en lugar de hacerlo con bloques cerámicos o con los tradicionales ladrillos de barro cocido. 
Altura de muros: aproximadamente 2,40 mt. en la parte más alta (frente) y 2,20 mt. en la más baja (patio), dependiendo de las dimensiones del ambiente en tanto deberemos procurar siempre una pendiente no menor a 2 cm/mt.  Con este simple artilugio lograremos el escurrimiento del agua de lluvia hacia el patio sin requerir carga de nivelación alguna. 
La cara expuesta a la intemperie de los muros exteriores es conveniente terminarla con alguna pintura que no solo sea hidrófuga sino, a falta mejores soluciones aislantes térmicas debido a sus generalmente elevados costos, es muy importante que sea de color blanco en zonas templadas y sobre todo cálidas, para lograr el mejor comportamiento térmico posible en verano.  

3) Sin Pisos cerámicos: siempre bajo la premisa de plantear una vivienda de costos mínimos, otra ventaja de la fundación con Platea reside en que, una vez realizada, es posible practicarle un proceso de alisado con una fratasadora electromecánica tipo “helicóptero”, que se alquila por un bajo costo, lo cual, sin pretender reemplazar un piso cerámico, digamos que lo hace menos "imprescindible", o al menos que tal "cemento alisado", que así se llama, resulta suficientemente estético y sobre todo funcional al momento de achicar importantemente los costos.

4) Sin Revestimientos cerámicos en muros: en favor de lograr mayores economías, tampoco resultarán imprescindibles los revestimientos cerámicos de muros de baño y sobre mesada de la cocina, que podrán ser simplemente pintados en las zonas expuestas al agua con pintura sintética u otro modo de impermeabilización de bajo costo, como por ejemplo aplicar un revoque fino con cemento e hidrófugo previo a la pintura sintética.

5) Techo de Madera: contando con mano de obra de precio razonable, los techos de madera resultan bastante más económicos que los tradicionales de hormigón armado, con dos alternativas posibles en lo relativo al soporte estructural: 
a) Estructura Metálica: dada la baja carga a soportar (peso propio de la estructura más el de las chapas), será suficiente utilizar perfilería liviana. 
b) Estructura de Madera: se podrá realizar la estructura con maderas económicas como, por ejemplo, tirantes redondos de eucaliptus o pino y tablas o machimbre de pino.  
       La elección de uno u otro tipo de esqueleto estructural dependerá de gustos, costos, etc. Aunque hay que admitir que la estructura metálica es más duradera y requiere menos mantenimiento, indudablemente la de madera ofrecerá un resultado bastante más estético, cálido y acogedor en el interior de la vivienda, ofreciendo además el plus de una experiencia olfativa a madera muy agradable durante mucho tiempo.                    
En cuanto a la cubierta final, se puede hacer de chapa o de un mampuesto cementicio.
Techo de Madera con Cubierta de Chapa:
En caso de usar chapa como terminación exterior, se hace imprescindible colocar algún tipo de aislante térmico inmediatamente debajo de ella, para lo cual se suelen utilizar productos tan variados como planchas de telgopor o de fibra de vidrio, poliuretano expandido, espuma de polietileno con o sin lámina de aluminio simple o doble, etc., siendo este último material actualmente uno de los más utilizados en nuestro País debido a su bajo costo, aunque sus cualidades termoaislantes no sean las mejores.  
Pero si alguien quisiera construir su casita gastando lo menos posible en el tipo de techo que estamos hablando, como aislante para colocar bajo las chapas podría abaratar más aún los costos usando materiales reciclables, fáciles de conseguir como descarte o de muy bajo costo si hubiera que comprarlos, y bastante efectivos térmicamente hablando, como son el simple cartón corrugado o el muy conocido plástico con burbujas muy utilizados para embalaje, de notables cualidades como aislantes térmicos. 
Con respecto al plástico con burbujas, también puede ser utilizado para aplicar sobre la cara interior de los vidrios de las ventanas, simplemente rociados previamente con agua, con no despreciable efectividad como aislante térmico, tanto en verano como en invierno. 
En todos los casos, más allá de la aislación sobre todo térmica que se debe poner entre la chapa y el interior de la vivienda, es altamente recomendable pintar la parte expuesta de la chapa con alguna pintura tipo membrana elastomérica color blanco en zonas cálidas o templadas lo que, además de reforzar la impermeabilidad, contribuirá notablemente al confort térmico en el interior de la vivienda.  A los fines de promover una mejor adhesión de la pintura a la chapa, en caso de ser nueva, es conveniente dejarla un par de meses instalada antes de pintarla para que la intemperie haga lo suyo al respecto, y/o lavarla previamente con vinagre de alcohol. 
También es una muy buena medida complementaria ventilar la cámara de aire que queda entre el cielorraso y las chapas colocando al menos dos pares de rejillas, en lugares opuestos o enfrentados, con lo que estaremos generando una ventilación cruzada que permitirá el recambio y refrescado del aire caliente que se acumula en esa zona en verano, no resultando en cambio muy incidente en ningún sentido en invierno.
Techo de Madera, con o sin Cubierta Termoaislante:
Esta alternativa, que combina la agradable y cálida terminación interior que ofrece la madera (y hasta su impagable olorcito) con la exterior de un mampuesto cementicio liviano y de excelentes cualidades como aislante térmico, es más económica que la anteriormente explicada con terminación de chapa, a la vez que ofrece mejor aislación termica a costos razonables y hasta acústica en tanto tampoco será tan ruidosa como aquella en caso de caída granizo o hasta de simple lluvia.
En este caso, sobre los tirantes de eucaliptus o pino, se puede fijar algún tipo de "entablonado" de madera de pino cepillado -o mejor aún machimbre- que deberá ser de 1 pulgada de espesor ya que, previa colocacion de papel ruberoide o una membrana de nylon de un espesor mínimo de 200 micrones (o hasta un silobolsa reciclado), oficiará de base para soportar una carpeta de unos 7/8 cm. de espesor promedio, hecha con un hormigón alivianado compuesto por cemento, arena y telgopor molido, sobre el que se aplicará una abundante lechada de cemento e hidrófugo, que brindará una buena aislación térmica al interior de la vivienda.  
Como terminacion, sobre esta carpeta deberemos aplicar algún tipo de cubierta de protección hidrófuga final.  A este respecto surge una discusión de vieja data: Membrana Asfáltica o Membrana Líquida?
Debo decir que hasta la aparicion de la Membrana Líquida Poliuretánica a precios razonables, prefería la Membrana Asfáltica no crack con aluminio, a pesar de sus relativamente graves problemas, como por ejemplo lo difícil que puede llegar a ser encontrar el punto de origen de una eventual filtración; así como que al final de su vida util resulta mucho más engorroso su recambio o reparación que el simple repintado que requiere la Membrana Líquida; y finalmente la importancia de su correcta ejecución, de vital importancia a los efectos de su efectividad y duración, lo cual hace crítica la eleccion de la mano de obra y lo condicionado que queda a ella el resultado final.
Con respecto a la Membrana Líquida del tipo más económico (no poliuretánica), tiene como talón de Aquiles su relativamente corta vida, debiéndose repintar cada aproximadamente 2 a 3 años, lo cual es cuanto menos engorroso, además de a la postre resultar costoso.  Con la aparición del agregado de Poliuretano -dando por hecho su correcta ejecución, para nada complicada- la Membrana Líquida llega a tener una duración similar a la Membrana Asfáltica, 8 a 10 años en promedio, lo cual soluciona el problema principal que tenía la Líquida, y ni que hablar de los mencionados problemas de la Afaltica. Es decir que reune lo mejor de ambos mundos, de ambos tipos de Membrana, aunque obviamente estas ventajas tienen un costo pues, entre las membranas, es la alternativa más costosa.
En conclusión, suponiendo ambos trabajos bien hechos, a la fecha digamos que estoy dispuesto a darle una oportunidad a la Membrana Líquida en tanto sea Poliuretánica, aunque más no sea por el hecho de no verme obligado a repintar (y volver a gastar) cada pocos años. El problema está en los costos, sin duda a favor de la Membrana Asfáltica en tanto estemos dispuestos a asumir sus importantes problemas, tres de ellos arriba descriptos.  De todos modos, salvo que tengamos el bolsillo muy ajustado, al momento de decidir deberiamos tener en cuenta que se trata nada menos que del techo de nuestra vivienda, del cual ya ahorramos bastante dinero con respecto a una losa de cemento o de chapa.
Tanto la Membrana Asfáltica no crack con aluminio como la Membrana Líquida Poliuretánica color blanco, además de proveer la necesaria barrera hidrófuga, colaboran de manera relevante con la aislación térmica del techo.
Pero, llevando las cosas un poco más allá, es posible abaratar aun más el techo de esta vivienda súper económica si, una vez realizado el entablonado o machihembrado, obviamos la carga cementicia termoaislante y sobre el techo de madera aplicamos directamente algún tipo de Membrana, siendo válido al respecto de su elección lo arriba argumentado. 
Si optamos por aplicar Membra Asfáltica, debemos pintar la madera con una pintura asfáltica de buena calidad (a la que podemos agregarle un 30 % de arena fina para darle más cuerpo y evitar que se filtre entre las maderas) y aplicarla con generosidad en dos manos, colocando finalmente sobre ella una Membrana Asfáltica no crack con aluminio, de buena calidad y sobre todo recurriendo a una buena e idónea mano de obra.   
Y si en cambio optamos por la Membrana Líquida Poliuretánica, hay que ir aplicando una manta geotextil (que es de muy bajo costo) sobre la madera, a la vez que la vamos recubriendo con una primera mano de la mencionada Membrana, utilizando un rodillo con un prolongador por ejemplo. Dejar secar algunas horas y luego aplicar una segunda mano cruzada con respecto a la anterior para finalmente repetir el procedimiento con una generosa tercera y ultima mano.  Un truco que se suele usar es aplicar las primeras dos manos de cualquier color (quizás hasta se consiga alguno en oferta), y la última mano de color blanco para que además refleje los rayos del sol, con lo cual, cuando veamos que va aflorando el color de abajo, nos indicará que el sol y la intemperie habrán hecho lo suyo y será hora de realizar un mantenimiento preventivo aplicando una nueva y generosa mano de Membrana Líquida Poliuretánica, siempre de color blanco por ser la última.
Si bien la aislación térmica del conjunto no será la mejor, un entablonado de madera de 1 pulgada más la terminación con Membrana Asfáltica con aluminio o Membrana Líquida color blanco, terminaciones ambas reflectantes a los efectos de reducir la temperatura al interior de la vivienda en verano, indudablemente ofrecerán una termoaislación no menor y acorde a la que nos brindan los muros de esta vivienda, hechos con bloques de cemento a la vista.  De aquí para arriba toda mejora en la aislación térmica, sea de muros, del techo o hasta de las aberturas, será bienvenida, pero los costos serán otros.  
Si por alguna causa se decidiera finalmente hacer el techo con losa tradicional de hormigón armado, aun así es posible una reducción de costos no despreciables integrando en la losa las vigas de encadenado superior, debiendo entonces hacer pequeños dinteles sobre cada abertura pero reduciendo el costo de material y mano de obra de encofrados (o bloques U) y del correspondiente hormigón de llenado que requerirían tales vigas hechas a los clásicos 2 mt. de altura.

        6) Instalación sanitaria: 
 a) Sin bidet ni su correspondiente grifería, sustituyendo su función principal por una grifería de las llamadas "ducha higiénica", de costo mucho menor, lo cual por otro lado permitirá destinar ese espacio al lavarropas por ejemplo
 b) Colocar mochila del inodoro de PVC en lugar de cerámica. 
 c) Este punto en realidad no implica economías aunque sí mejoras en la calidad de vida sin gastar ni un peso más. A estos fines, podemos realizar el circuito de bajada de agua según la instalación indicada más abajo, donde observamos dos alternativas posibles:

Circuito 1: es el más económico, con un sólo caño de bajada desde el tanque.  
En condiciones normales promedio este circuito funciona muy bien a la vez que minimiza los costos, pero resulta menos recomendable en lugares donde el agua de red se corta muy pocas veces dado que en tal caso estaremos usando prácticamente siempre el agua de distribución pública, sin dar oportunidad a que se renueve la del tanque, que entonces podrá no estar en óptimas condiciones de salubridad las pocas veces que la tengamos que utilizar ante un esporádico corte del servicio.


Circuito 2: este otro circuito requiere unos metros más de caño, pero soluciona el problema del anterior en tanto, automáticamente, cada vez que utilicemos el lavarropas estaremos consumiendo agua del tanque de reserva, que de este modo se renovará periódicamente.  
Este circuito es muy similar al expuesto en mi artículo "Una instalación de agua difícil de mejorar", con la única diferencia que no incorpora la bomba presurizadora, que no resulta imprescindible (aunque sí conveniente si queremos tener buena presión ante cualquier circunstancia) en caso de no utilizar grifería monocomando, la que requiere buena presión para  garantizar el encendido del calefón.
De todos modos, ambos circuitos ofrecen como importantes ventajas:
- Agua en las mejores condiciones sanitarias posibles, independientemente de si o no cumplimos con el deber se lavar periódicamente el tanque de agua.
- Agua más fresca en verano y menos fría en invierno desde el momento que normalmente estaremos consumiendo el agua de la red, que llega de manera subterránea, a una temperatura intermedia bastante constante.
- Tener en todo momento la mejor presión de agua posible, sea la de red o la del tanque de reserva, la que resulte mayor, de manera automática, lo cual es de mucho desear al momento de regar el jardín, o lavar el auto, o en el simple acto de darse una buena y estimulante ducha por ejemplo.
                                                                




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25 julio 2022

Lo que consumimos tiene Certificado de Defunción 
       aún antes de nacer.

Hay quienes dicen que estamos ante una de las burlas máximas del consumismo: 
cuando compramos un producto "ya viene con fecha de defunción incluida".  Obsolescencia programada que le llaman..., obligando al comprador a reponer lo ya comprado, con la frecuencia que al fabricante le convenga y disponga.

Y lo peor es que la tendencia no es a mejorar sino a empeorar, a punto tal que es muy frecuente observar que un producto de años atrás es mejor que el mismo o equivalente actual, sea por calidad de materiales utilizados, terminaciones,  durabilidad, etc.

Esta muy poco honrosa práctica habría nacido alrededor de 1924 en un país capitalista y liberal del norte, como no podía ser de otro modo, cuando General Electric, Osram y Philips se "carterizaron" (se pusieron de acuerdo) para hacer lo necesario para que las bombillas eléctricas que fabricaban no superaran las 1.000 horas de vida, previendo inclusive sanciones para aquellos fabricantes que violaran tan conveniente "norma".

En efecto, por increíble que parezca, prácticamente cualquier producto que compremos, incluyendo cosas tan delicadas y de básica subsistencia como alimentos y medicamentos, está  programado de alguna manera para no servir más a partir del tiempo que el fabricante disponga, sin regulaciones o al menos controles efectivos por parte de los Estados.

Esta obsolescencia puede ocurrir por causas tan distintas como por falta de repuestos, por dejarse de fabricar su batería, o por un larguísimo etcétera, incluyendo un recurso tan bajo como el de falsear la fecha de vencimiento.

El tema es polémico en tanto hay quienes lo defienden en nombre de dar continuidad a la generación de empleo o de que los productos resultarían inaccesibles para muchos si hubiera que hacerlos con larga vida garantizada; y están quienes se sienten engañados en tanto es un tema muy poco difundido, y que todos tenemos el derecho de conocer pero no se dice ni se enseña en ninguna escuela, y opinan que al consumidor no hay que engañarlo con productos programados para morir sin su conocimiento, sino en todo caso convencerlo de renovarlo por la vía de su mejora con características novedosas, nuevos diseños, nuevas tecnologías, etc.

Por otro lado, esta Obsolescencia Programada es la causante de desperdicios de recursos naturales y de toneladas y toneladas de basura que año a año se producen innecesariamente en el planeta, agravados por la contaminación producida por las baterías y otros componentes, como los plásticos en general, que son altamente contaminantes y no biodegradables.

Quizás, como casi siempre, la solución se encuentre entre medio de ambas posturas, y pudiera buscarse comenzando con hacer de público conocimiento la Obsolescencia Programada y sus razones, pero a la vez, por una parte, con severos controles por parte de los Estados en cuanto a la obligación de los fabricantes de garantizar un término de vida mínimo razonable de sus productos, y por otra que diversifiquen la gama de los mismos poniendo a disposición versiones de mayor calidad para aquellas personas que tengan la posibilidad económica de pagarlos.


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24 julio 2022

     LO SABÍAS? 

    1- Cuánto consume el piloto de un calefón? 

  A diferencia de lo que la mayoría cree, la llama de un piloto, sea de un Calefón, un Calefactor, o similar tiene un consumo aproximado de 0,5 m3/día, lo cual equivale a 3 duchas diarias de 6 minutos cada una ó, dicho de otro modo, manteniendo encendido sólo el piloto de un calefón (o calefactor), una garrafa de 10 kg de gas (13 m3) se agotaría al cabo de 26 días. 
     Por su parte, el piloto de un Termotanque consume unos 0,75 m3/día, lo cual equivale a unas 5 duchas diarias de 6 minutos cada una, e idéntica garrafa en las mismas condiciones duraría sólo 17 días con únicamente un piloto encendido
      Así, para el caso de gente que vive sola y cocina poco, muchas veces consumirá más gas por tener el piloto inútil y permanentemente encendido que por sus otros escasos consumos.
      No es poca cosa verdad? 

  
         2- Cuál es la temperatura confortable para el ser humano?
 
    El rango de temperaturas que puede definirse como confortable para el ser humano promedio es aproximadamente entre 20 y 26º C. Hablamos de promedio porque seguramente para un habitante de zonas polares es menos, y para un habitante de las zonas tropicales es más. 
     De estos datos inferimos que, para no sufrir las consecuencias sobre la salud derivadas de exponernos a saltos térmicos demasiado bruscos entre nuestra vida bajo techo (sea en nuestras viviendas o ámbitos de trabajo en general) y al exterior, tanto en verano como en invierno, normalmente un sistema de refrigeración debe graduarse para mantener en el orden de los 24/26º C, y uno de calefacción a unos 20/21º C, pudiendo reducirse a los 15/16º C durante las horas de sueño.  
       Valores alejados de estos márgenes implicarán no sólo gastos de energía innecesarios sino riesgos ciertos para la salud por exposición a saltos térmicos exagerados al momento de ir de un ambiente a otro.
                   Otros datos interesantes al respecto es que, por una parte, un equipo de aire acondicionado en general no puede bajar la temperatura interior en más de 15 grados con respecto al exterior, por lo que si en el exterior hay 40º, adentro dificilmente el equipo pueda bajarla a menos de 25ºC.  Pero por otro lado, debemos saber que no resulta saludable exponer el organismo a temperaturas cuya diferencia con el exterior supere los 12 ºC, así que ambas cosas van en concordancia.
         

        3- Tiene importancia la altura del ambiente 
              a calefaccionar o refrigerar?
 
        La mayoría de la gente está convencida que la altura del ambiente poco tiene que ver al momento de calefaccionarlo o refrigerarlo.  Los más instruidos o cercanos al mundo técnico seguramente opinarán que la altura del ambiente cuya temperatura queremos acondicionar tiene la misma importancia que el largo y el ancho del mismo por cuanto la cantidad de energía necesaria para calefaccionar o refrigerar un ambiente depende no de la superficie sino del volumen de aire cuya temperatura queremos controlar, y hablar del volumen significa no sólo el largo y el ancho sino también el alto. 
        Pero aún ellos “se quedan cortos” pues, particularmente cuando de calefaccionar se trata, la incidencia de la altura es más importante aún que las otras dos dimensiones en tanto no sólo interviene desde el punto de vista dimensional sino porque, a medida que se va calentando, el aire se dilata, se hace más liviano y asciende, implicando esto que el calor subirá y a nuestro nivel su efecto se notará relativamente poco, al menos al comienzo, empeorando drásticamente esta situación cuanto más alto sea el ambiente. 
        Consecuencia: desde el punto de vista de la calefacción, las viviendas de techo plano (con el cielorraso a por ejemplo 2,60 mt) son bastante más eficientes térmicamente que las de techo inclinado (con la cumbrera a, por ejemplo, 4,00 mt).  Y en verano, si bien el aire fresco entregado por el acondicionador permanece mayoritariamente abajo, un mayor volumen a refrigerar requerirá un equipo de mayor cantidad de frigorías.
          O sea, para contestar la pregunta del título: 
                                 la altura tiene importancia, mucha importancia.
      

         4- Cuántas Calorías o Frigorías hacen falta 
               para acondicionar un ambiente?

       Cuántos Vatios en Invierno: una fórmula práctica para calcular la potencia necesaria para calentar una habitación de 2,50 mt de altura máxima, parte de la base de estimar entre 60 y 120 vatios/m2, tomando los valores menores para menores superficies y viceversa. 
     Por otro lado, esta dispersión de valores se debe a que, sea cual fuere el combustible y la fuente calórica utilizada, la potencia necesaria para calefaccionar un ambiente depende de factores como la orientación cardinal, la zona climática, la aislación térmica, la cantidad y tipo de aberturas que tenga la habitación, etc. 
     Y por si todo ello no fuera suficiente como factor de incertidumbre, falta agregar la incidencia no poco gravosa de la altura del ambiente si fuera mayor a los 2,50 mt indicados dado que el aire ascenderá a medida que se vaya calentando, por lo que lo tendremos precisamente donde menos lo necesitamos. 
        Un método más preciso: si en cambio tenemos como dato los metros cúbicos del ambiente a calefaccionar, la fórmula de cálculo de la potencia necesaria en Kcal/hora (ó en Kw/h si lo dividimos por 860), sería: Z x m3,  siendo Z=40 para pasillos y lavaderos, 45 para dormitorios y 50 para sala de estar y comedor.
          Cuántas Frigorías en Verano: Y x m3,  siendo Y=50 para zonas templadas,  60 para zonas medias y 70 para zonas cálidas.
       Obviamente la cantidad de m3 en ambos casos se calcula multiplicando: 
                                                            ancho x largo x alto
         
         
          5- Conocías estos tips para optimizar 
                el acondicionamiento de temperatura?

      a. La temperatura del ambiente no es necesario que supere los 20º C en invierno, ni sea inferior a los 24º C en verano.

 b.  Salvo fríos o calores extremos, se debe apagar el acondicionador de aire durante la noche.   Pero si las condiciones climáticas no lo permiten y hubiera que dejarlo encendido, a los fines de reducir el consumo eléctrico, antes de disponerse a dormir es importante activar la función “noche”, “sleep” o similar que suelen incorporar a los fines de, al cabo de un tiempo programado, readecuar las condiciones ambientales una vez que estemos dormidos, momento en el que nuestra condición nos tornará “menos exigentes” y nuestro organismo será menos propenso a percibir una reducción en la sensación de confort.

c.  Si la habitación tiene cortinas, y cuanto más gruesas mejor, mantenerlas cerradas con el fin de incorporar una barrera más a la aislación térmica.

d.  Cuando haga falta encender el equipo de frío-calor, es imprescindible cerrar todas las ventanas y puertas de la habitación, buscando siempre reducir el volumen a enfriar o calentar para eficientizar la tarea específica por un lado y consumir menos energía por otro.

e.  En el mismo sentido y por las mismas razones que lo dicho en el punto anterior, mantener cerrados los ambientes que no se utilizan.

 f.  Sea cual fuere el tipo de calefactor utilizado, dado que el aire sube al calentarse, en caso de tener algún tipo de circulador o ventilador en la habitación, y mejor aún si es de techo, es conveniente dejarlo en marcha a su mínima velocidad o, al menos, activarlo unos 15 a 20 segundos cada 15 minutos para de este modo hacer circular el aire y con ello “bajar el calor”, uniformando a la vez la temperatura de la habitación.

g.  Si hay que ventilar el ambiente, hacerlo durante las horas más cálidas en invierno (13 a 15 hs) y más frescas en verano (durante la noche), con el aire apagado obviamente.    
     De todos modos la pérdida o ganancia de calor no es tan grande como pudiera parecer porque los muebles y enseres de la vivienda, pero sobre todo los muros, tienen en conjunto una importante inercia térmica que hace que, a poco de volver a cerrar las puertas y ventanas, la temperatura interior no sea muy distinta a la que había antes de abrir.

      h.  No escatimar en burletes cuando resulte necesario en puertas y ventanas.
                 
    i.  Como regla general, la mejor y más económica manera de que una superficie expuesta al sol se caliente lo menos posible, sobre todo en verano, y de manera considerable, es pintándola de color blanco.  Esto aplicado al tema que nos ocupa de la vivienda se traduce en que, de ser posible, siempre que pueda pinte de color blanco los techos y/o muros exteriores de su vivienda.
      
      j. Una de las mayores pérdidas de calor o frío (según si estamos hablando de invierno o verano respectivamente) en una vivienda se produce a través de las aberturas, y más específicamente de las ventanas, y tanto peor cuanto más superficie vidriada presenten.  Obviamente la mejor solución sería colocar vidrios dobles, separados por una cámara de gas inerte o, actualmente, aire. Y mejor aún si son triples.                    Pero esta tecnología es muy costosa.  
     Una forma de mejorar la aislación térmica de las superficies vidriadas, obviamente sin llegar a la efectividad de lo recién expuesto, es aplicar los conocidos  plásticos con burbujas de aire, que tanto nos gusta reventar con los dedos, sobre la cara interior de los vidrios de las ventanas, simplemente rociados previamente con agua, con no despreciable efectividad como aislante térmico, tanto en verano como en invierno. 



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     La calefacción eléctrica.

      Este artículo decidí tratarlo de manera un poco más técnica, indispensable para que se entienda de qué estamos hablando.

La transmisión del calor se realiza básicamente de tres maneras diferentes. 
Sea una olla con agua sobre una hornalla: el calor pasa de la hornalla a la olla por Radiación; el volumen de agua se va calentando por Convección, y el mango de la olla se calienta por Conducción.  
Paso a desarrollar un poco más los dos primeros modos de transferencia del calor, aunque no en el orden expuesto.

Calefacción por Convección
Sea cual fuere el tipo de combustible o fuente de energía utilizados (gas, kerosene, electricidad, etc.), los calefactores normalmente calientan el aire circundante por Convección, proceso físico por el cual se establece una circulación natural de ese aire que se aliviana y eleva a medida que se va calentando, desplazando hacia abajo el aire más frio, completando así el ciclo de circulación natural.  
De este modo, el aire más caliente quedará mayoritariamente estacionado en el cielorraso, que termina siendo la zona que más calor recibe en lugar de la comprendida entre los 0 y 2 mt, que es donde realmente lo necesitamos, siendo entonces muy importante para el rendimiento de la calefacción por Convección que el cielorraso esté a la menor altura posible.   
Para ser fiel al título de la presente entrada de mi Monografía, el mejor ejemplo de calefacción por Convección es la calefacción eléctrica, que es la de menor impacto ambiental por cuanto no consume combustibles fósiles, ni oxígeno, ni produce emisión de olor ni de gases nocivos.  También está entre las más eficientes en cuanto al aprovechamiento de la energía, con valores superiores a 85/90 %.  Y desde el punto de vista de la inversión inicial es el modo más económico y por ende al alcance de las mayorías.  Es también el modo del que todos podemos disponer de inmediato, sin instalaciones especiales y tengamos o no gas natural.
Pero, como siempre, no todo son rosas: debido al costo relativo de la energía eléctrica con respecto al de los combustibles fósiles, la calefacción eléctrica es la de mayor costo por caloría disponible
Al respecto, hay variados tipos de artefactos en el mercado para calefaccionarnos usando el fluido eléctrico, pero todos basados en el mismo principio físico de funcionamiento, conocido como efecto Joule, por el cual toda vez que una corriente eléctrica pasa a través de una resistencia (alambre de aleación de níquel-cromo o similar), se convierte en energía térmica.     Lo que sí hay son varios modelos en cuanto a diseño, pero todos ellos se basan en la circulación de una corriente a través de una resistencia, de mayor o menor potencia (vatios), y calientan por Convección, sea natural o forzada mediante un ventilador. 
De  esto se deriva que el poder calórico de todos ellos está dado exclusivamente por la potencia que tienen, medida en vatios (o watt).  Si consume más calentará más, y si consume menos calentará menos.  No hay misterios
No obstante ello, hay una variante importante dentro de los llamados caloventores, esto es, calefactores eléctricos que calientan por Convección forzada a través de un ventilador. Los hay con hélice de 2 a 4 palas, y los hay con hélice tipo “jaula de ardilla”, siendo éstos ligeramente más caros pero en general de mayor calidad y, sobre todo, de un notable mayor resultado final debido al gran rendimiento de este tipo de ventilador, que por otro lado tiene una muy larga vida útil, con casi cero mantenimiento.

Calefacción por Radiación
Hablando siempre de calefacción utilizando la electricidad como energía, existe otro medio de calentamiento eléctrico, menos conocido, que es el de calentamiento por Radiación, que básicamente consiste en la transferencia de calor no a través del aire (Convección), sino a través de ondas electromagnéticas de una longitud tal que resultan invisibles al ojo humano. 
El grado extremo de este tipo de calentamiento es utilizado en los hornos de inducción usados en la industria y en los hornos de micro ondas usados en el hogar, en los que estas ondas de muy corta longitud calientan todo elemento permeable a las ondas electromagnéticas “desde adentro”, llegando a cocinarlo en el caso de sustancias orgánicas.  
Sin llegar a tal extremo, existen calefactores que operan bajo el principio físico conocido como Radiación que actúan mediante la emisión de rayos infrarrojos de onda larga, cuya energía electromagnética transmitida no calienta el aire sino directamente las personas y cosas al ser absorbidas por ellas, de igual manera a como lo hace el sol. 
    Para que se entienda la diferencia entre ambos tipos de calefacción: la que se produce por Convección no sería posible en el vacío, donde no existe aire; en cambio sí sería posible la calefacción por Radiación, de la misma manera que nos llega la energía del sol a través del vacío del espacio. 
    Cuando hablamos de calefactores por Radiación infrarroja, nos referimos a aquellos que se usan para calefaccionar en exteriores (a no mucha distancia) o colgados del techo, que emiten radiación infrarroja de “onda larga”, invisible al ojo del ser humano.  Ésta última cualidad nos está indicando que las estufas a cuarzo y halógenas, que toman un color visiblemente rojizo-anaranjado, técnicamente hablando no calientan por Radiación infrarroja sino que lo hacen mayoritariamente por simple Convección, como cualquier otra estufa eléctrica a resistencia.  Obviamente una parte mínima de esa transmisión se hará por Radiación en tanto cualquier objeto a una temperatura superior al cero absoluto (-273º C) irradia energía infrarroja, pero no por ello entran en la categoría de calentadores por Radiación infrarroja.

La Bomba de Calor: siempre dentro de los sistemas de calentamiento mediante el uso de la energía eléctrica, merece ser destacada la eficiencia térmica de la bomba de calor, integrada en todo equipo de aire frio-calor que, cumpliendo un ciclo de compresión-expansión de determinados gases, produce un intercambio de calor, enfriando un ambiente caliente o calentando uno frio invirtiendo el ciclo. 
    Los equipos de aire acondicionado tradicionales tienen un moto-compresor que funciona a “todo o nada” (on-off) es decir, o están funcionando a pleno, o se detienen cuando llegan a la temperatura programada, para volver a arrancar en cuanto la misma se aleje nuevamente de la impostada, implicando esto continuos arranques y paradas.  En este modo de funcionamiento hay dos factores que incrementan el consumo de energía del motor: o funciona al 100 % de su potencia (y consumo), o se detiene con lo que, para continuar con el ciclo de enfriamiento o calentamiento programado, en breve necesita volver a arrancar, siendo el arranque el momento de mayor consumo de un motor.  
Esto implica que si se lograra controlar estas dos partes del ciclo, se podría reducir el consumo de estos equipos, que tanta mala fama tienen al respecto.  Los últimos años la tecnología electrónica conocida como Inverter aplicada a las bombas de calor de los equipos de aire acondicionado logró el fin perseguido, reduciendo el consumo.  Así, alimentando el moto-compresor del equipo de aire acondicionado no directamente desde la red de 220 volt sino a través de una fuente electrónica tipo Inverter, es posible variar de manera automática la frecuencia de la tensión de alimentación entre 5 y 120 hercios (en lugar de los 50 hercios fijos que provee la red de alimentación), con lo que se reduce el consumo aunque, en rigor de verdad, no puedo dar fe que tal reducción sea, como dicen algunos artículos, de un 25 a tanto como un 50 %, que en principio me parece un poco exagerado.  Sí es categóricamente cierto en cambio que el hecho de poder variar la frecuencia nos permite controlar la velocidad de giro del moto-compresor adecuándola de manera automática a las necesidades térmicas de cada instante, es decir, manteniendo la temperatura no sólo en el valor programado sino con mínima desviación.  Así, por una parte, el moto-compresor no va a funcionar todo el tiempo a pleno, consumiendo menos y a la vez sufriendo menos desgaste; y por otra no se va a detener a cada rato, evitando así permanentes arranques, tan golosos de energía. 
Todo esto hace que, ante la compra de un equipo de aire acondicionado, nos debamos plantear seriamente si no podemos hacer un esfuerzo más y comprar no sólo un equipo de frio-calor, sino con tecnología Inverter.  

     Los equipos de frío-calor son capaces de entregar 3 a 4 Kw de energía térmica por cada Kw de energía eléctrica consumida a diferencia de un calefactor a gas, que como mucho entrega 1 Kw de calor por cada Kw de energía consumido
Esto para nada significa que se haya inventado una máquina que realiza una “generación espontánea de energía” sino que, si bien es cierto que desde la red toma 1 Kw por cada 3 ó 4 que entrega, ese 1 Kw es sólo para hacer funcionar el moto-compresor, pues la energía que calienta o enfría el ambiente la extrae el equipo (durante los ciclos de expansión y compresión del gas refrigerante) del aire exterior desde el momento que el mismo ingresa al sistema a determinada temperatura mayor al cero absoluto (-273º C)
Al respecto, un hecho de la Física que merece ser aclarado en tanto la mayoría lo desconoce y que hace muchos años, cuando lo conocí cursando las clases de Física de la escuela técnica secundaria, me fascinó, es que mientras el aire tenga una temperatura superior a -273º C, conocida como el “cero absoluto”, implica que contiene alguna cantidad de energía, que por ende puede serle extraída mediante adecuados procesos, en este caso mediante un ciclo de compresión-expansión de determinados gases, proceso que excede las pretensiones de la presente Monografía pero que el curioso puede consultar en artículos técnicos que se refieran a refrigeración.

En definitiva, si de rendimiento puramente energético vamos a hablar, no hay como la calefacción eléctrica.  La diferencia que decanta la balanza en favor del uso de los combustibles fósiles, como por ejemplo el gas, para calefaccionar un ambiente está en el costo de una y otra energía por unidad de caloría entregada.

 

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